Indonesia son 17.000 islas, aunque la mayoría de los viajes empiezan por una: Bali, con terrazas de arroz, ceremonias en templos, olas para surfear y cultura de cafés. Más allá esperan los volcanes de Java y Borobudur, los dragones y el buceo de Komodo, las playas de Lombok y el este intacto.
El país funciona con calor e improvisación. Las ceremonias cierran carreteras sin aviso, los scooters llevan familias de cuatro, y la respuesta estándar a casi cualquier problema es una sonrisa y un apaño: mete paciencia en la maleta junto al protector solar.
Bali es un moodboard que se convirtió en un país dentro de un país: templos, terrazas de arroz, surf, bowls de smoothie y tráfico. Sigue mereciendo la pena si sales de la franja Canggu–Seminyak y vas a Ubud, a la costa norte o a otra isla del todo. Java, Lombok y la región de Komodo son donde suele vivir el 'Indonesia' del que la gente habla con entusiasmo.
Sonríe, quítate los zapatos y no apresures ceremonias que cierran una carretera. La isla funciona con ofrendas, motores y sentido del humor. Lleva paciencia. Sale más barata que otro abollón en el scooter.