México es vasto y salvajemente diverso: la escena de comida y museos de la Ciudad de México, ruinas mayas que emergen de la selva yucateca, mezcal y mole oaxaqueños, pueblos de surf en el Pacífico y la Riviera Maya salpicada de cenotes.
La mayoría de los viajes son mucho más seguros y fáciles de lo que sugieren los titulares, si lo tratas como cualquier país grande: elige regiones, usa taxis registrados o apps de rideshare y disfruta de que los mexicanos están entre los anfitriones más acogedores del mundo.
La comida es el viaje. Tacos callejeros en la Ciudad de México, mole en Oaxaca, cochinita en Yucatán y un puesto de mariscos con sillas de plástico en el Pacífico superan a la mayoría de los restaurantes de mesa que venías guardando. Sigue la cola, come la salsa y deja hueco para un segundo puesto.
Elige un carril: ciudad y comida, ruinas y cenotes, o playa y surf. Mezclar los tres es posible, pero solo si vuelas los tramos largos. México es enorme, orgulloso y mucho más cálido que los titulares. Quédate con curiosidad y te van a cuidar.