Sudáfrica es una montaña en el mar, una finca de vino a la hora de comer y un safari que te hace susurrar. Ciudad del Cabo es uno de los grandes escenarios urbanos del mundo. La Garden Route es la carretera. Kruger y las reservas privadas son los animales. Johannesburgo es la ciudad a la que no le importa si pensabas que te iba a gustar.
Es espectacular y te pide sentido común. Usa Uber, no deambules borracho con cámara a medianoche y sigue el consejo local sobre qué playa y a qué hora. Quienes lo pasan mal casi siempre ignoraron ese párrafo.
Ve en el invierno seco (mayo a septiembre) para safari y días nítidos en el Cabo. El verano es playas, viento en Ciudad del Cabo y un bush más verde que esconde a los felinos. Puedes hacer ambas cosas si eliges regiones, no la fantasía de ver el país entero.
Come el braai, el bunny chow, un Gatsby si tienes hambre y marisco en la costa. Bebe el vino. Mira la montaña. Quédate un poco más de lo que decía el itinerario.